- Cristina Fernández Aibar
Cómo cuidar tu pelo en verano: protege tu cabello en la playa y la piscina
El verano es una de las épocas en las que más disfrutamos del aire libre, la playa y la piscina, pero también puede convertirse en una temporada especialmente exigente para el cabello. La exposición frecuente al sol, el agua salada, el cloro, el viento y las altas temperaturas pueden hacer que el pelo se vuelva más seco, áspero, apagado y difícil de manejar.
Por eso, adaptar la rutina capilar durante los meses de calor es fundamental para conservar un cabello hidratado, flexible y luminoso. Utilizar productos de protección solar capilar, aclarar el pelo después del baño y reforzar la hidratación son algunos de los gestos que pueden marcar la diferencia.
En esta guía te explicamos cómo cuidar tu pelo en verano y protegerlo correctamente en la playa y la piscina, tanto antes como durante y después de la exposición.
¿Por qué se estropea más el cabello en verano?
Durante el verano, el cabello queda expuesto a varios factores externos de manera simultánea. El sol, el cloro, la sal, el viento y el uso más frecuente de recogidos pueden alterar su aspecto y hacer que pierda suavidad y brillo.
Además, si el cabello ya está teñido, decolorado, muy seco o sensibilizado, es posible que los efectos del verano se hagan visibles con mayor rapidez.
La radiación solar puede resecar y debilitar el cabello
La exposición prolongada a los rayos ultravioleta puede afectar a la superficie del cabello y favorecer la pérdida de brillo, elasticidad y suavidad. Con el paso de los días, la fibra puede sentirse más seca, porosa o áspera.
La radiación solar también puede acelerar la pérdida de intensidad del color, especialmente en cabellos teñidos, decolorados o con mechas. Proteger físicamente el pelo con un sombrero y utilizar productos capilares con protección frente a los rayos UV son dos medidas especialmente recomendables.
El cloro puede dejar el pelo seco y áspero
El cloro se utiliza para mantener el agua de las piscinas en condiciones adecuadas, pero una exposición frecuente puede eliminar parte de los lípidos que recubren y protegen la fibra capilar. Como consecuencia, el cabello puede sentirse más seco, rígido y difícil de desenredar.
Además, los minerales y metales presentes en el agua pueden acumularse sobre determinados cabellos. En los tonos rubios, blancos, grises o muy decolorados, esta acumulación puede favorecer la aparición de reflejos verdosos.
La sal favorece la deshidratación
El agua del mar puede dejar depósitos de sal sobre el cabello. Cuando el pelo se seca al sol sin haber sido aclarado, puede adquirir un tacto rígido, opaco o áspero.
Esto no significa que bañarse en el mar sea perjudicial por sí mismo, sino que resulta importante retirar la sal con agua dulce, aportar acondicionamiento y evitar que se acumule durante horas sobre la fibra capilar.
El viento aumenta los enredos y la fricción
El viento mueve el cabello constantemente, favoreciendo la formación de nudos y el roce entre las fibras. Si después se cepilla con demasiada fuerza, aumenta el riesgo de rotura, especialmente cuando el pelo está mojado y más vulnerable.
Diferencias entre los efectos del sol, el cloro y la sal
Aunque suelen actuar conjuntamente durante el verano, cada uno afecta al cabello de una manera diferente. Identificar el principal problema ayuda a elegir los productos y cuidados más adecuados.
¿Qué efecto tiene el sol sobre el cabello?
El sol afecta principalmente al color, al brillo y a la resistencia de la fibra. Una exposición intensa y continuada puede hacer que el cabello se vea:
• Más apagado.
• Menos flexible.
• Seco o áspero.
• Con el color desvanecido.
• Con puntas más frágiles.
Por este motivo, frente al sol conviene priorizar los protectores solares capilares, los productos sin aclarado con protección UV y las barreras físicas, como sombreros, pañuelos o gorras.
¿Qué efecto tiene el cloro de la piscina?
El cloro suele provocar una sensación de sequedad y rigidez. También puede aumentar los enredos y alterar visualmente algunos tonos claros.
Para protegerse frente a la piscina son especialmente útiles:
• Mojar previamente el pelo con agua dulce.
• Aplicar un acondicionador sin aclarado o producto protector.
• Utilizar gorro de natación cuando sea posible.
• Aclarar el cabello inmediatamente después del baño.
• Usar periódicamente un champú purificante o específico para eliminar residuos.
¿Qué efecto tiene la sal del mar?
La sal puede dejar el cabello más duro, mate y deshidratado, especialmente si se seca repetidamente al sol sin aclararlo.
En la playa conviene insistir en la hidratación, el aclarado con agua dulce y la aplicación de productos que ayuden a crear una película protectora sobre el cabello.
Playa o piscina: ¿qué daña más el cabello?
No existe una única respuesta, ya que dependerá del tiempo de exposición, la frecuencia de los baños, el estado previo del cabello y los cuidados utilizados.
La piscina puede provocar una mayor acumulación de cloro y minerales, mientras que en la playa se combinan el agua salada, el sol, el viento y la arena. En ambos casos, la mejor estrategia es proteger el cabello antes del baño y limpiarlo e hidratarlo después.
Cómo proteger el pelo antes de ir a la playa o piscina
La protección capilar debe empezar antes de entrar en el agua. Preparar el cabello ayuda a reducir su exposición directa al cloro o la sal y facilita el desenredado posterior.
Moja el cabello con agua dulce antes del baño
El cabello actúa de forma similar a una esponja: cuando está completamente seco puede absorber más agua de la piscina o del mar. Mojarlo previamente con agua dulce ayuda a saturar parcialmente la fibra y puede reducir la cantidad de agua clorada o salada que penetra en ella.
Es uno de los trucos más sencillos y útiles, especialmente para quienes pasan muchas horas en la piscina o se bañan varias veces al día.
Aplica un protector solar capilar
Los protectores solares capilares están formulados para ayudar a proteger el cabello frente a la exposición solar y, según el producto, también frente al cloro, la sal, la sequedad o la pérdida de color.
Pueden encontrarse en diferentes formatos:
• Spray protector.
• Crema ligera.
• Aceite capilar.
• Bruma bifásica.
• Acondicionador sin aclarado.
• Sérum protector.
Conviene distribuirlo de medios a puntas, insistiendo en las zonas más sensibilizadas. Si el fabricante indica que el producto puede reaplicarse, es recomendable volver a utilizarlo después de varios baños.
Utiliza un acondicionador sin aclarado
Un acondicionador sin aclarado puede ayudar a mantener la hidratación, facilitar el desenredado y crear una capa cosmética sobre la fibra.
Es especialmente práctico en cabellos largos, rizados, decolorados, secos o con tendencia a formar nudos.
Recoge el cabello sin apretarlo demasiado
Las trenzas suaves, coletas bajas y moños poco tensos ayudan a controlar el cabello y reducen los enredos provocados por el viento.
Evita realizar recogidos excesivamente tirantes o utilizar gomas con piezas metálicas, ya que pueden marcar y debilitar el pelo. Los coleteros de tejido suave suelen ser una opción más respetuosa.
Protege también el cuero cabelludo
La raya del cabello y las zonas con menor densidad quedan expuestas directamente al sol. Para protegerlas, se puede utilizar un sombrero de ala ancha o un protector solar adecuado para el cuero cabelludo.
La Academia Americana de Dermatología recomienda utilizar protección solar de amplio espectro, resistente al agua y con SPF 30 o superior sobre las zonas de piel expuestas, además de recurrir a sombreros y otras barreras físicas.
Cómo cuidar el cabello durante la exposición al sol
No basta con aplicar un producto antes de salir de casa. Durante una jornada larga de playa o piscina es conveniente mantener algunos hábitos básicos.
Reaplica el protector capilar cuando sea necesario
Después de varios baños, el producto protector puede perder parte de su presencia sobre el cabello. Sigue las indicaciones del fabricante y reaplícalo cuando corresponda, especialmente en medios y puntas.
Aclara el cabello entre baño y baño
Siempre que haya una ducha disponible, aclara el cabello con agua dulce al salir del mar o de la piscina. Así se reduce el tiempo durante el cual el cloro, la sal y otros residuos permanecen sobre la fibra.
No es necesario lavar el pelo con champú después de cada baño. Un aclarado abundante ya puede ayudar hasta que sea posible realizar la rutina completa.
No cepilles el cabello mojado de forma brusca
El cabello mojado es más sensible a la tracción. Para desenredarlo:
1. Utiliza un peine de púas anchas o un cepillo específico para cabello húmedo.
2. Empieza por las puntas.
3. Continúa hacia los medios.
4. Termina cerca de la raíz.
5. Sujeta el mechón con una mano para no tirar del cuero cabelludo.
Aplicar previamente un producto desenredante puede facilitar mucho el proceso.
Utiliza sombrero, gorra o pañuelo
Además de complementar la protección del cuero cabelludo, los accesorios físicos reducen la cantidad de radiación que recibe directamente el cabello.
En jornadas prolongadas al aire libre, alternar la aplicación de productos protectores con el uso de sombrero puede ofrecer una protección más completa.
Busca momentos de sombra
Evitar una exposición solar continua también beneficia al cabello. Colocarse bajo una sombrilla o permanecer a la sombra durante parte del día reduce la acumulación de calor y radiación sobre la fibra y el cuero cabelludo.
Qué hacer después de bañarse en el mar o la piscina
Los cuidados posteriores son fundamentales para retirar los residuos, recuperar la hidratación y evitar que el cabello termine el día seco y enredado.
Aclara el cabello inmediatamente con agua dulce
No dejes que el pelo se seque durante horas cubierto de cloro o sal. Un aclarado abundante con agua dulce ayuda a eliminar gran parte de los residuos.
Esta recomendación es especialmente importante para cabellos rubios, decolorados, teñidos, rizados o muy porosos.
Lava el cabello con un champú adecuado
Después de un día de playa o piscina, puede utilizarse un champú suave, hidratante o específico para el cuidado solar.
Estos champús están pensados para limpiar el cabello y eliminar restos de sal, cloro, arena, productos de protección y otras impurezas sin descuidar la hidratación.
Cuando existe una acumulación notable de residuos o minerales, puede resultar útil incorporar ocasionalmente un champú purificante. Sin embargo, no conviene abusar de los champús de limpieza profunda en cabellos secos o sensibilizados.
Aplica acondicionador en cada lavado
El acondicionador ayuda a suavizar la superficie del cabello, facilita el desenredado y reduce la fricción entre las fibras.
Aplícalo de medios a puntas, déjalo actuar el tiempo indicado y aclara con abundante agua. En cabellos finos, utiliza una cantidad moderada para evitar sensación de peso.
Refuerza la hidratación con una mascarilla
Durante el verano puede ser necesario utilizar la mascarilla con algo más de frecuencia, especialmente si el cabello está seco, rizado, teñido o decolorado.
Una o dos aplicaciones semanales suelen ser suficientes en muchas rutinas, aunque la frecuencia debe adaptarse al estado del cabello y a las indicaciones del producto.
Seca el cabello con suavidad
Evita frotar el pelo con la toalla. Es preferible retirar el exceso de agua presionando suavemente o envolviendo el cabello durante unos minutos en una toalla de microfibra o algodón.
Si utilizas secador, aplica previamente un protector térmico y elige una temperatura moderada.
Los mejores productos para cuidar el cabello en verano
Una buena rutina de verano no necesita ser complicada, pero sí debe incluir productos adaptados a las principales necesidades de la temporada: protección, limpieza, hidratación y reparación.
Champús de cuidado solar
Los champús solares o after sun están formulados para limpiar el cabello después de la exposición al sol, al cloro y al agua salada.
Pueden ayudar a:
• Retirar residuos de sal y cloro.
• Eliminar restos de protectores capilares.
• Recuperar la sensación de limpieza.
• Evitar que el pelo quede áspero o apagado.
• Preparar el cabello para el tratamiento acondicionador.
Algunas líneas profesionales de cuidado solar combinan activos hidratantes, aceites y agentes acondicionadores para compensar la sequedad asociada a la exposición veraniega.
Protectores solares para el cabello
Los protectores solares son uno de los productos más importantes de la rutina de verano. Pueden utilizarse antes de la exposición y, dependiendo de la fórmula, antes o después del baño.
Busca productos que indiquen funciones como:
• Protección frente a los rayos UV.
• Ayuda frente a la deshidratación.
• Protección del color.
• Acción frente al cloro y la sal.
• Efecto desenredante.
• Control del encrespamiento.
Existen cremas capilares ligeras específicamente formuladas para ayudar a proteger el pelo frente a los efectos del sol, la sal y el cloro.
Mascarillas solares hidratantes y nutritivas
Las mascarillas ayudan a compensar la pérdida de suavidad y flexibilidad. Según el tipo de cabello, pueden elegirse fórmulas:
• Hidratantes, para mejorar la suavidad.
• Nutritivas, para cabellos secos o gruesos.
• Reparadoras, para cabellos sensibilizados.
• Protectoras del color, para cabellos teñidos.
• Fortalecedoras, para puntas frágiles.
Acondicionadores sin aclarado
Son perfectos para llevar en la bolsa de playa. Además de facilitar el desenredado, algunos incorporan protección UV, acción hidratante o protección del color.
Pueden aplicarse sobre el cabello húmedo después de aclararlo con agua dulce.
Aceites y sérums capilares
Los aceites y sérums ayudan a mejorar el brillo, reducir el aspecto encrespado y proteger las puntas de la fricción.
No sustituyen al protector solar capilar, salvo que el producto indique expresamente que ofrece protección frente a la radiación UV. Lo ideal es utilizarlos como complemento de la rutina.
Champús purificantes o antirresiduos
Pueden ser útiles para eliminar acumulaciones de cloro, minerales, sal y productos de acabado.
Se recomienda utilizarlos de manera puntual, alternándolos con un champú más suave. Después de su uso, conviene aplicar acondicionador o mascarilla.
Productos protectores del color
El cabello teñido puede perder intensidad más rápidamente durante el verano. Los champús, acondicionadores y mascarillas para cabellos coloreados ayudan a prolongar la luminosidad y mantener un aspecto más uniforme.
También es recomendable evitar lavados con agua excesivamente caliente y reducir temporalmente el uso de herramientas térmicas.
Rutina capilar de verano paso a paso
Esta rutina puede adaptarse tanto a un día de playa como a una jornada de piscina.
Antes de salir de casa
- Cepilla suavemente el cabello para eliminar nudos.
- Humedécelo ligeramente si vas a bañarte pronto.
- Aplica un protector solar capilar.
- Distribuye un producto sin aclarado en medios y puntas si necesitas hidratación adicional.
- Realiza una trenza o recogido suave.
- Lleva un sombrero o pañuelo.
Antes de entrar en el agua
- Moja el pelo con agua dulce.
- Reparte una pequeña cantidad de acondicionador sin aclarado o protector.
- Recoge el cabello sin ejercer demasiada tensión.
- Utiliza gorro de natación si practicas natación con frecuencia.
Después de cada baño
- Aclara con agua dulce.
- Retira el exceso de agua sin retorcer el cabello.
- Aplica un spray desenredante o protector.
- Desenreda desde las puntas.
- Vuelve a proteger el pelo si vas a continuar expuesto al sol.
Al llegar a casa
- Lava el cabello con un champú suave o de cuidado solar.
- Aplica acondicionador.
- Utiliza mascarilla cuando corresponda.
- Retira el agua con suavidad.
- Aplica un producto sin aclarado.
- Deja secar al aire cuando sea posible o utiliza el secador a temperatura moderada.
Cómo proteger cada tipo de cabello en verano
No todos los cabellos reaccionan de la misma manera al sol, el cloro y la sal. Personalizar la rutina permite conseguir mejores resultados.
Cabello teñido
El cabello coloreado necesita protección frente a la pérdida de intensidad y brillo.
Es recomendable utilizar:
• Champú para cabello teñido.
• Protector solar capilar.
• Mascarilla protectora del color.
• Agua templada o fresca.
• Productos antioxidantes o protectores frente a minerales.
También conviene espaciar el uso de champús purificantes, ya que una limpieza demasiado frecuente puede acelerar el desgaste del color.
Cabello rubio, blanco o decolorado
Estos cabellos suelen ser más porosos y sensibles a la acumulación de minerales. Por ello, necesitan una protección especialmente cuidadosa en la piscina.
Antes de bañarte, moja el pelo con agua dulce y aplica un protector. Después, acláralo inmediatamente.
Si aparecen reflejos no deseados, utiliza un producto específico recomendado para tu tono. El champú violeta ayuda a neutralizar amarillos, pero no siempre corrige un reflejo verdoso causado por acumulaciones minerales.
Cabello rizado
El cabello rizado tiende a perder hidratación con facilidad y puede encresparse más por la combinación de sol, sal y viento.
Para mantener los rizos definidos:
• Utiliza un limpiador suave.
• Aplica acondicionador en cada lavado.
• Refuerza la hidratación con mascarilla.
• Lleva un leave-in a la playa.
• Desenreda únicamente con el producto adecuado.
• Evita cepillar el cabello rizado en seco.
Cabello fino
El cabello fino también necesita protección, pero con texturas ligeras que no lo apelmacen.
Son especialmente adecuados:
• Sprays protectores.
• Brumas bifásicas ligeras.
• Acondicionadores fluidos.
• Mascarillas ligeras aplicadas solo en las puntas.
• Sérums utilizados en cantidades muy pequeñas.
Cabello seco o dañado
Necesita una rutina centrada en la nutrición y la reducción de la rotura.
Conviene combinar un protector solar con mascarillas reparadoras, productos sin aclarado y aceites o sérums para las puntas. También es recomendable reducir el uso de planchas, rizadores y secadores muy calientes durante las semanas de mayor exposición.
Cabello graso
El cuero cabelludo graso también necesita protección. El aumento del sudor y el uso frecuente de sombreros pueden hacer que las raíces se ensucien antes.
Utiliza un champú adecuado para el cuero cabelludo y aplica acondicionadores, mascarillas y aceites únicamente de medios a puntas.
Errores frecuentes que dañan el pelo en verano
Además de saber qué hacer, es importante evitar ciertos hábitos que pueden intensificar la sequedad y la rotura.
Entrar en la piscina con el cabello completamente seco
El pelo seco puede absorber más agua de la piscina. Mojarlo previamente con agua dulce es una medida sencilla que ayuda a reducir la exposición directa.
Dejar que la sal o el cloro se sequen sobre el pelo
Esperar hasta la noche para aclarar el cabello permite que los residuos permanezcan durante horas sobre la fibra.
Siempre que sea posible, acláralo inmediatamente después del baño.
Aplicar cualquier aceite antes de exponerse al sol
No todos los aceites capilares ofrecen protección solar. Utilizar un aceite convencional no sustituye a un producto específicamente formulado para proteger frente a los rayos UV.
Revisa siempre las indicaciones del fabricante.
Recoger el pelo mojado con demasiada fuerza
Los recogidos muy tirantes sobre cabello húmedo pueden favorecer la rotura y dejar marcas. Opta por trenzas sueltas y gomas blandas.
Cepillar desde la raíz
Cuando hay nudos, empezar desde la raíz desplaza todos los enredos hacia las puntas y aumenta los tirones.
Desenreda siempre de abajo hacia arriba.
Abusar de las herramientas térmicas
El cabello ya se encuentra expuesto al calor ambiental, al sol y al agua. Añadir temperaturas muy elevadas de forma continuada puede aumentar la sequedad.
Cuando utilices herramientas térmicas, aplica protector térmico y ajusta la temperatura al estado del cabello.
Olvidar el cuero cabelludo
La raya del pelo también puede quemarse. Utiliza protección solar adecuada o cubre la cabeza con un sombrero, especialmente durante las horas de mayor exposición.
Cómo recuperar el cabello después del verano
Aunque se haya seguido una buena rutina, al finalizar el verano es normal notar que las puntas están algo más secas o que el color ha perdido intensidad.
Realiza una limpieza profunda puntual
Un champú purificante puede ayudar a eliminar restos de minerales, cloro, sal y productos acumulados.
Debe utilizarse de forma puntual y acompañado de un tratamiento hidratante o nutritivo.
Aumenta temporalmente la hidratación
Durante unas semanas, incorpora una mascarilla adaptada a las necesidades de tu cabello. También puedes utilizar acondicionadores sin aclarado o sérums para mejorar la suavidad de las puntas.
Reduce el uso del calor
Deja que el cabello descanse de planchas y rizadores. Cuando necesites utilizar secador, selecciona una temperatura moderada y mantén cierta distancia.
Sanea las puntas
Si las puntas están abiertas, muy secas o se rompen con facilidad, un corte ligero puede mejorar el aspecto general y evitar que el daño avance.
Revisa el estado del color
En cabellos teñidos o con mechas, puede ser necesario realizar un servicio de matización, brillo o mantenimiento del color.
Consulta con un profesional antes de volver a decolorar o someter el cabello a un proceso químico intenso si todavía está sensibilizado.
Conclusión: disfruta del verano sin descuidar tu cabello
Proteger el pelo en verano no significa renunciar a la playa o la piscina, sino incorporar algunos hábitos sencillos antes, durante y después de cada jornada.
Mojar el cabello con agua dulce antes del baño, utilizar un protector solar capilar, retirar cuanto antes la sal y el cloro y reforzar la hidratación son los cuatro pilares fundamentales de una buena rutina de verano.
Con los productos adecuados y un cuidado constante, es posible mantener el cabello suave, brillante y manejable durante toda la temporada, incluso después de muchas horas de sol, baños en el mar y días de piscina.
Preguntas frecuentes sobre cómo cuidar el pelo en verano
No siempre es necesario utilizar champú después de cada baño, pero sí es muy recomendable aclarar el cabello con abundante agua dulce. Al final del día, puede lavarse con un champú suave o específico para retirar cloro y residuos.
Primero, moja el cabello con agua dulce. Después, puedes aplicar un protector capilar o una pequeña cantidad de acondicionador sin aclarado en medios y puntas.
Solo si el producto indica expresamente que ofrece protección frente a la radiación UV. Un aceite convencional puede aportar brillo y suavidad, pero no sustituye necesariamente a un protector solar capilar.
Mójalo con agua dulce antes de entrar, utiliza un producto protector, ponte gorro si nadas con frecuencia y aclara el cabello inmediatamente al salir. Una limpieza específica puede ayudar a retirar depósitos minerales si aparecen reflejos no deseados.
Depende del tipo de cabello. Como orientación general, puede utilizarse una o dos veces por semana. Los cabellos muy secos, decolorados o rizados pueden necesitar una frecuencia mayor, siempre siguiendo las indicaciones del producto.
Dejarlo secar al aire ocasionalmente no tiene por qué ser un problema, pero no conviene hacerlo con restos de cloro o sal. Aclara primero el cabello, aplica protección y evita permanecer durante mucho tiempo bajo una exposición solar intensa.
Un champú de cuidado solar, hidratante o suave que ayude a retirar restos de sal, arena y productos protectores. Si existe una acumulación importante, puede alternarse con un champú purificante.
Utiliza productos protectores del color, aplica protección solar capilar, aclara el cabello después de cada baño, reduce las herramientas térmicas y refuerza la hidratación con acondicionador y mascarilla.
Sí. Actúa como barrera física y reduce la exposición directa del pelo y el cuero cabelludo a la radiación solar. Debe combinarse con productos adecuados cuando el cabello quede parcialmente expuesto.
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